A veces el amor se encuentra sin buscarlo, y otras, hay que buscarlo para que te encuentre
Y mientras huyes, sanas. Y mientras crees que improvisas, sin saberlo, planeas tu nueva vida. Y mientras piensas que la vida pasa, tú pasas por la vida y haces lo que puedes. Y vuelves a quererte. Y te aceptas. Y fluyes.
Para que un momento, un insignificante segundo de tu tiempo, valga más, solo tienes que ser consciente de él. Darle importancia. Buscar algo bueno cerca. Algo que te saque una sonrisa. Puede ser una brisa con olor a café que te despeina de repente. Puede ser un relámpago a lo lejos justo cuando estás llegando a casa. Puede ser la sonrisa de un bebé que descubre el mundo. O puede ser tener al lado a ese alguien que a veces das por hecho pero que, pudiendo estar en cualquier otro lugar, está ahí contigo.
Magia es un café a tiempo, un vino demasiado tarde. Magia son los relojes olvidados. Magia es todo lo que uno se propone hacer mágico
Que tu mente no es un museo de historia antigua, ni el ecosistema de un lugar del pasado tras un viaje en el tiempo. Se pueden tocar las cosas, se pueden cambiar. Se deben transformar. Y saber que lo que tú quieras que encaje, encajará. Que lo crees merecer, te llegará. Que no es cuestión de magia, sino de probabilidad.
Cierra los ojos. Escucha. Huele. Siente. Ahí donde estás, cerca, tienes algo que no está hecho para consumir con la mirada. Una piel que fundir con la tuya, una risa que aprenderte de memoria, un aroma que tatuarte por dentro


























































