Así es tener un novio narcisista 
Al principio te hace sentir que encontraste a tu alma gemela.

Parece entenderte como nadie.

Te llena de atención, promesas y cariño.

Pero, poco a poco, todo cambia.

Empieza a convertir tus palabras en tu contra.

Te dice: “Te amo”… mientras va debilitando tu autoestima.
Te mira con ternura… pero te manipula a través de la culpa.
Te promete un futuro… mientras te roba la tranquilidad del presente.

Después llegan los silencios.

Las críticas disfrazadas de consejos.

Las comparaciones.

Los reproches.

Y tú empiezas a preguntarte qué hiciste mal…

Cuando, muchas veces, el problema nunca fue quién eres.

Tener un novio narcisista puede sentirse como vivir pendiente de su estado de ánimo.

Caminar sobre vidrio para evitar un conflicto.

Aprender a interpretar cada gesto y cada silencio.

Pedir perdón por cosas que nunca hiciste.

Poco a poco, puedes dejar de reconocer a la persona que eras.

Te aísla.

Te hace dudar de tu memoria, de tus emociones y de tu propio criterio.
Y cuando intentas alejarte…
Puede convencerte de que tú exageras.
Que eres demasiado sensible.
Que todo está en tu cabeza.

Hasta que un día comprendes algo que cambia tu vida…

No era amor.

Era control.
Porque el amor no debería hacerte vivir con miedo.
No debería hacerte sentir insuficiente.
No debería obligarte a perderte para conservar una relación.
Ese día decides romper el ciclo.

Dejas de justificar el abuso disfrazado de amor.

Y recuerdas una verdad que nunca debiste olvidar:

El amor sano no te apaga.

Te hace sentir libre, seguro(a) y valorado(a).

Y si para quedarte con alguien tienes que dejar de ser tú, eso no es amor. Es una relación que te está haciendo daño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario