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Ahí donde se supone que debería haber ternura, vulnerabilidad y verdadera conexión, lo único que hay es un trámite frío. EL narcisista no se entrega en la intimidad; solo actúa. Te mira como un objeto que está ahí para servir a su antojo, validar su ego y saciar su necesidad del momento, sin importar en absoluto lo que tú sientas o si terminas sintiéndote usada y vacía.

No le interesa saber qué te gusta ni cómo hacerte sentir deseada, porque para él la cama es solo otro escenario donde el único protagonista es él. Usa el sexo como una herramienta más para afianzar su control: te busca cuando quiere desquitarse o sentirse hombre, y te da la espalda al segundo después, dejándote con una sensación amarga de soledad. Entiende esto de una vez: quien te ama busca conectar contigo; EL narcisista solo te busca para usar tu cuerpo, descargar su miseria e inflar su ego de papel.






 



Hay una frase que, con el tiempo, entendí que era completamente cierta: el narcisista casi nunca está solo. Y no porque tenga una gran capa...