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El Tajo estos días está estancado y con mal olor a su paso por Talavera de la Reina.

A su paso por Talavera de la Reina tiene una historia complicada con el estancamiento y la acumulación de sedimentos, convirtiéndose en uno de los temas más sensibles y debatidos en la ciudad.

​Principales claves sobre la situación de "aguas estancadas" en esta zona. ​A lo largo de los años, el río ha perdido su dinámica natural de corriente rápida en este tramo debido a varias infraestructuras:

​El Embalse de Cazalegas y la presa de Palomarejos. Modifican drásticamente el flujo natural antes de llegar a la ciudad.

​ El problema del "Caudal Ecológico" y el Trasvase. ​El caudal que llega a Talavera suele ser escaso en comparación con lo que históricamente llevaba el río. Esto se debe en gran medida al trasvase Tajo-Segura en la cabecera del río y a las intensas regulaciones para riego. Con poco volumen de agua limpia entrando por arriba, el río pierde la capacidad de "empujar" y limpiar su propio cauce, acentuando la sensación de estanque y mal olor.

​La acumulación de algas y lodos, ​cuando el agua se estanca y la temperatura sube especialmente en verano, ocurren varios fenómenos visibles desde histórico Puente Romano.

​Eutrofización: El exceso de nutrientes procedentes en parte de la depuración insuficiente de áreas urbanas aguas arriba, como el área metropolitana de Madrid a través del río Guadarrama y el Jarama genera una proliferación masiva de algas y ovas y malos olores. Al no haber corriente suficiente para oxigenar el agua, la materia orgánica se descompone en el fondo, creando capas de lodo.


 


El silencio de un narcisista no siempre significa indiferencia.

A veces pensamos que, cuando alguien deja de escribir, llamar o buscarte, simplemente dejó de sentir.

Pero en algunas dinámicas de manipulación emocional, el silencio puede tener otra intención: provocar que seas tú quien rompa el contacto.

Porque mientras tú preguntas:
“¿Por qué no me habla?”
“¿Ya no le importo?”
“¿Habrá cambiado?”
“¿Debería escribirle?”

…sigues emocionalmente pendiente de esa persona.

Y ahí está la trampa.

A veces no se trata de que quiera volver inmediatamente. Se trata de comprobar si todavía puede provocar una reacción en ti.

Por eso, cuando dejas de perseguir, explicar, justificarte y buscar respuestas, algo cambia.

Ya no estás jugando bajo sus reglas.

Y puede que entonces aparezca nuevamente.

Un mensaje inesperado.
Un “¿cómo estás?”
Un recuerdo del pasado.
Una disculpa.
O incluso algo aparentemente insignificante para comprobar si todavía estás disponible.

Pero aquí viene la parte más importante:

Que alguien vuelva no significa que haya cambiado.

El verdadero cambio no se demuestra con un mensaje después del silencio. Se demuestra con comportamientos consistentes, responsabilidad y respeto por tus límites.

Así que si alguien decidió guardar silencio, no corras inmediatamente a llenar ese vacío.

Déjalo ahí.
Porque a veces el silencio que más duele al principio termina siendo el espacio donde vuelves a escucharte a ti misma.

Y quizá la pregunta ya no debería ser:

“¿Por qué no me busca?”

Sino:

“¿Por qué sigo esperando que alguien que me hizo daño vuelva a elegirme?”

¿Alguna vez alguien volvió a buscarte justo cuando dejaste de perseguirlo?

  El Tajo estos días está estancado y con mal olor a su paso por Talavera de la Reina. A su paso por Talavera de la Reina tiene una historia...