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El silencio de un narcisista no siempre significa indiferencia.

A veces pensamos que, cuando alguien deja de escribir, llamar o buscarte, simplemente dejó de sentir.

Pero en algunas dinámicas de manipulación emocional, el silencio puede tener otra intención: provocar que seas tú quien rompa el contacto.

Porque mientras tú preguntas:
“¿Por qué no me habla?”
“¿Ya no le importo?”
“¿Habrá cambiado?”
“¿Debería escribirle?”

…sigues emocionalmente pendiente de esa persona.

Y ahí está la trampa.

A veces no se trata de que quiera volver inmediatamente. Se trata de comprobar si todavía puede provocar una reacción en ti.

Por eso, cuando dejas de perseguir, explicar, justificarte y buscar respuestas, algo cambia.

Ya no estás jugando bajo sus reglas.

Y puede que entonces aparezca nuevamente.

Un mensaje inesperado.
Un “¿cómo estás?”
Un recuerdo del pasado.
Una disculpa.
O incluso algo aparentemente insignificante para comprobar si todavía estás disponible.

Pero aquí viene la parte más importante:

Que alguien vuelva no significa que haya cambiado.

El verdadero cambio no se demuestra con un mensaje después del silencio. Se demuestra con comportamientos consistentes, responsabilidad y respeto por tus límites.

Así que si alguien decidió guardar silencio, no corras inmediatamente a llenar ese vacío.

Déjalo ahí.
Porque a veces el silencio que más duele al principio termina siendo el espacio donde vuelves a escucharte a ti misma.

Y quizá la pregunta ya no debería ser:

“¿Por qué no me busca?”

Sino:

“¿Por qué sigo esperando que alguien que me hizo daño vuelva a elegirme?”

¿Alguna vez alguien volvió a buscarte justo cuando dejaste de perseguirlo?

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