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Aroma a cafe

 



A los que café no quieren, pero que sí huelen su aroma.
A los que odian su amargura, pero su color aprecian.
A los que lo beben solo o acompañado con leche.
Para los que lo prefieren mezclado con chocolate.
Para los que le ponen dos cucharadas de su azúcar,
para los que no le ponen ninguna.
Así, en fin, es la vida.
Así, en fin, es poesía.




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